Servidor público de la ST traiciona confianza de empleado municipal

Secretaría del Trabajo habría expuesto a trabajador que denunció abusos laborales; después fue despedido
¿Por qué los empleados que sufren acoso, presión o no perciben el sueldo que por ley deberían recibir no confían en las instituciones para denunciar? Aquí revelaremos un lamentable caso de un servidor público de la Secretaría del Trabajo sin ética, escrúpulos y profesionalismo, que traicionó la confianza de un adulto mayor que llevaba años trabajando en el Ayuntamiento de San Luis Potosí, percibiendo un sueldo inferior a lo que obliga la ley.
Este empleado, depositó su confianza en la Secretaría del Trabajo que preside Crisógono Sánchez Lara, donde acudió para denunciar presuntas irregularidades laborales dentro del municipio. No fue a pedir un aumento personal. Fue a pedir una inspección general, porque, según afirma, el municipio no respeta ni siquiera las prestaciones mínimas de sus trabajadores.
Pero la autoridad que debía protegerlo terminó, presuntamente, exhibiéndolo. El afectado señala a un tal licenciado de nombre Erick del área de inspecciones.
De acuerdo con el trabajador afectado, al presentar su queja le mostraron documentos donde se señalaba que su identidad sería reservada y que su nombre no sería entregado a las autoridades municipales. Sin embargo, eso no se cumplió y fue traicionado.
Cuando reclamó en la Secretaría del Trabajo, le respondieron que “tuvieron que dar su nombre” para que le aumentaran el sueldo y poderlo “ayudar”. La respuesta es grave. El trabajador insiste en que nunca pidió un aumento para él. Lo que pidió fue una revisión completa al municipio, para que se detectaran las anomalías que, asegura, ahí se están cometiendo.
Esa inspección general no ocurrió y lo único que pasó fue que le ajustaron el sueldo al salario mínimo general de ley. Ni siquiera se le pagó conforme al salario tabulado para un cajero municipal, ni se le cubrieron otras prestaciones laborales a las que dice tener derecho.
Después vino lo que él mismo temía. Al reclamar que habían revelado su nombre, advirtió que seguramente lo iban a correr. En la Secretaría del Trabajo el servidor público anteriormente señalado le dijo que no podían despedirlo por haber presentado una queja.
Pero ya lo corrieron.
Este caso exhibe una actuación alarmante. Si la versión del trabajador se confirma, la Secretaría del Trabajo no solo falló en su deber de proteger al denunciante. También habría servido, por acción u omisión, para dejarlo vulnerable frente al ayuntamiento de San Luis Potosí que debía ser investigado.
La autoridad debe explicar por qué se reveló el nombre del quejoso, quién autorizó hacerlo, por qué no se realizó la inspección general solicitada y qué hará ante el despido posterior.
Porque si denunciar abusos termina en exposición y despido, el mensaje para los trabajadores es brutal: mejor quedarse callados.
Y una autoridad laboral que provoca ese miedo deja de ser defensa del trabajador y se convierte en parte del problema.