Recuerda el negro historial de Rosa María Huerta

Luego de que se viralizara en redes sociales un video publicado el pasado 20 de febrero, en el que aparece la polémica regidora del Partido Verde en Rioverde, San Luis Potosí, Rosa María Huerta, resurgió el interés público en su figura. En la grabación se observa a la funcionaria sentada en su escritorio, mientras un hombre ingresa al lugar con vestimenta ajustada y comienza a bailar frente a ella, retirándose algunas prendas como parte del espectáculo.
Tras la difusión del video, varios medios nacionales intentaron informar quién era Rosa María Huerta. Sin embargo, en realidad poco o nada dijeron sobre su verdadero historial político, y terminaron ofreciendo un retrato superficial, sin contexto ni fondo.
Rosa María Huerta es una figura representativa de la llamada “herencia maldita” en San Luis Potosí. Fue diputada local por el PRI en 2013, durante el gobierno estatal de Fernando Toranzo, como parte de una legislatura ampliamente señalada por traicionar a la ciudadanía, incurrir en actos de corrupción, abusos y ganarse un profundo repudio social.
Durante su paso por el Congreso, votó a favor de aumentar de manera desmedida la tarifa del transporte público, mantener el cobro de la tenencia y endeudar al estado. También formó parte de un grupo legislativo acusado de falsificar documentos para desviar recursos públicos. A pesar de percibir un sueldo considerable, fue exhibida por el uso de facturas para justificar gastos tan cuestionables como vitacilina, nieves e incluso ropa interior.
En varias ocasiones fue repudiada por jóvenes manifestantes que se oponían al aumento del transporte público y a la ratificación de la reforma energética impulsada por Enrique Peña Nieto. En una de esas protestas incluso fue perseguida durante varias cuadras en las inmediaciones del recinto legislativo, en medio del rechazo social que provocaban sus decisiones y las de su bancada.
Más adelante fue secretaria general del PRI estatal y representante del gobierno del estado en la Zona Media. Posteriormente, al igual que Arnulfo Urbiola, hoy alcalde de Rioverde, abandonó el PRI para sumarse al Partido Verde, donde actualmente se desempeña como regidora del ayuntamiento.
Dueña de un lenguaje florido, a menudo vulgar y confrontativo, Huerta ha intentado proyectar una imagen de tolerancia ante la crítica. No obstante, suele responder con un cinismo que retrata con claridad su estilo político. Así ocurrió tras ser exhibida en el video donde celebra su cumpleaños con un stripper. En sus redes sociales escribió: “Muchas gracias y la verdad que hasta la cabeza me dolió de reírme y no van a faltar las críticas, pero me vale puritititita M... Me la pasé súper, amigo Rasiel Ochoa II, y todo chusco me voy a comprar unas mallas de ese color carne para la celulitis”.
En conclusión, Rosa María Huerta no es solamente una funcionaria envuelta en una nueva polémica viral. Es, sobre todo, el reflejo de una clase política que ha hecho carrera de espaldas a la ciudadanía, siempre alineada con el poder en turno y sistemáticamente en contra de los intereses de la gente.