Negocios que desaparecieron en San Luis Potosí

05.01.2026 14:47

Negocios que desaparecieron en San Luis Potosí

En San Luis Potosí hubo negocios que marcaron a toda una generación. Basta mencionarlos para que vuelva el olor, el ruido, la luz de aquellos días. Lugares donde íbamos a divertirnos, a comprar algo especial o simplemente a acompañar a la familia. También fueron trabajos que sostuvieron hogares potosinos. Hoy regresan a la memoria porque formaron parte de nuestra vida.


Uno de ellos fue el Canal 13. Su programación variada unía a muchas familias frente al televisor. Las noticias abrían la tarde, los programas infantiles llenaban la casa de risas y la sala se convertía en punto de reunión. Era otra forma de ver televisión, más simple y cálida.


Las noches jóvenes se vivían en la discoteque Arusha, que encendía la ciudad con luces y música. Varias generaciones bailaron ahí cada fin de semana y encontraron un lugar seguro para divertirse. Sobre la avenida Carranza también estaba Disco Patín, un espacio que mezclaba movimiento, risas y la emoción de aprender a patinar acompañado de amigos.


En esa misma avenida estuvo la tienda de autoservicio Blanco, que más tarde se convirtió en Gigante. Con el tiempo desapareció y dio paso a una tienda de tecnología, aunque muchos aún recuerdan los pasillos amplios y las compras de domingo. Y si hablamos de autoservicios, es imposible olvidar a Chalita, tan potosina en su estilo y tan presente en la radio con sus anuncios que todos reconocíamos al instante.


Otro símbolo de la ciudad fue La Sirena. Durante más de seis décadas ofreció artículos de ferretería y material para artes plásticas. Tras la pandemia por Covid 19 y después de 59 años, tuvo que cerrar como tantos negocios que no lograron resistir. Su ausencia todavía se nota.


El cine Avenida también ocupa un lugar especial en la memoria. Era una sala enorme, una de las más imponentes de su época. Ahí vimos películas que se quedaron grabadas para siempre. Hoy funciona un restaurante con el mismo nombre, pero el recuerdo sigue intacto.


En la Plaza Fiesta de la avenida Himno Nacional, la Superfumería ofreció durante años una variedad inmensa de perfumes y fragancias. Era un sitio que invitaba a curiosear y que dejó su propio legado.


La ciudad también tuvo cadenas de farmacias familiares que fueron parte de la vida diaria: La Perla, San Sebastián y El Fénix. Nombres que daban confianza y que atendían a generaciones enteras.


La lista de negocios que se quedaron en el camino es larga. La Exposición, Leche San Luis, los pantalones Wabasha, Danesa 33 y el restaurante El Pollo Loco son solo algunos. Cada uno guarda historias personales y pequeñas escenas que hoy regresan cuando los recordamos.


San Luis Potosí ha cambiado, pero en la memoria colectiva siguen vivos esos lugares que acompañaron nuestra infancia y juventud. Recordarlos es también reconocernos.