Morena ha tenido más pluris en el Congreso de SLP que electos directamente
Ahora que el partido Morena ha puesto sobre la mesa la discusión de una posible eliminación o reducción de las diputaciones plurinominales como parte de la próxima reforma electoral, vale la pena repasar su historia en el Congreso del Estado de San Luis Potosí.
En México, un diputado plurinominal es un legislador que no llega al cargo por votación directa, sino a través de una lista propuesta por un partido político. Este mecanismo busca asegurar representación proporcional en los congresos locales y en el federal.
En la LXI Legislatura (2015–2018), Morena obtuvo por primera vez una diputación plurinominal y su única representación en el Congreso local con Jesús Cardona Mireles.
En la siguiente legislatura, la LXII (2018–2021), el partido logró su mayor presencia hasta ahora: cuatro diputados por mayoría relativa y dos plurinominales. Los legisladores electos directamente fueron Marité Hernández, Edson Quintanar, Ma. Consuelo Carmona y Angélica Mendoza. Las plurinominales fueron ocupadas por Alejandra Valdés y Rosa María Zúñiga.
En contraste, la LXIII Legislatura (2021–2024) fue un revés para Morena: no ganó ningún distrito por mayoría. Sin embargo, gracias al sistema de representación proporcional logró colocar a tres diputados: Cuauhtli Badillo, Lidia Nayeli Hernández (ambos venían de ser diputados federales plurinominales) y José Antonio Lorca.
Actualmente, en la LXIV Legislatura (2024–2027), Morena cuenta con tres diputados electos por mayoría: Cuauhtli Badillo (reelegido), José Roberto García y Nancy Jeanine García. A ellos se suman tres plurinominales: Carlos Arreola, Gabriela López y Luis Emilio Rosas.
En total, a lo largo de estas cuatro legislaturas, Morena ha tenido siete diputados electos directamente y nueve plurinominales.
Las diputaciones plurinominales fueron creadas para garantizar que todos los partidos tengan representación, incluso si no ganan muchas elecciones directas. En teoría, contribuyen a un Congreso más equilibrado y representativo.
Sin embargo, con el tiempo esta figura se ha desvirtuado. En muchos casos, ha sido utilizada por los dirigentes partidistas como un mecanismo para apropiarse de ellas, imponer candidatos sin respaldo ciudadano, repartir favores políticos, subastarlas o proteger a figuras señaladas por corrupción, en busca de fuero y blindaje judicial.