México está desapareciendo a su juventud

México está desapareciendo a su juventud
Hay cifras que deberían quitarnos el sueño, en México, alrededor de la mitad de las personas desaparecidas tiene entre 15 y 34 años. El grupo con más casos es el de 25 a 29 años y, entre las mujeres, las más afectadas son las adolescentes de 15 a 19 años.
No son números, son estudiantes que dejaron un pupitre vacío, jóvenes que salieron a buscar trabajo y nunca volvieron, hijas e hijos que aún son esperados por sus familias.
La pregunta es fuerte y dolorosa: ¿Por qué están desapareciendo nuestros jóvenes?
No existe una sola respuesta. Sin embargo, hay una realidad que no podemos ignorar: miles de jóvenes crecen en un país donde las oportunidades para estudiar, practicar un deporte, desarrollar una actividad cultural o acceder a un empleo digno siguen siendo insuficientes. Cuando un joven siente que el esfuerzo no le garantiza un futuro mejor, el camino fácil comienza a parecer una opción.
Y es ahí donde aparecen quienes sí ofrecen una oportunidad.
El crimen organizado sabe identificar esa necesidad. En muchas regiones del país promete dinero rápido, pertenencia, poder o una vida que el Estado nunca logró ofrecer. Especialistas e investigaciones serias han documentado que el reclutamiento de jóvenes forma parte de esta crisis. La pregunta es inevitable: ¿cuántos de esos jóvenes nunca habrían aceptado esa oferta si hubieran encontrado alternativas reales para construir su proyecto de vida?
Las mujeres enfrentan otra realidad. El grupo de 15 a 19 años concentra el mayor número de desapariciones femeninas. Muchas buscan independencia, empleo o un mejor futuro y, en ese camino, pueden ser víctimas de engaños mediante falsas ofertas de trabajo, redes sociales o redes de trata de personas. Cuando el Estado no genera suficientes oportunidades ni mecanismos de protección, esa búsqueda legítima de un mejor futuro también puede convertirse en un riesgo.
Mientras tanto, las cifras siguen creciendo, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), el 58.13% de todas las desapariciones registradas en México ocurrió entre 2018 y mayo de 2026. Es decir, más de la mitad del registro histórico nacional corresponde a ese periodo.
Este dato obliga a cuestionar los resultados de las políticas públicas implementadas durante estos años. Los gobiernos de Morena han asegurado que atender la violencia y las desapariciones es una prioridad; sin embargo, las cifras muestran que la crisis persiste y que miles de familias siguen buscando a sus seres queridos. La juventud mexicana no necesita únicamente discursos o programas con enfoque electoral; necesita oportunidades reales para estudiar, trabajar, hacer deporte, acceder a la cultura y desarrollar un proyecto de vida lejos de la violencia.
Tal vez la pregunta ya no sea solamente quién desaparece a nuestros jóvenes, tal vez también debamos preguntarnos qué estamos dejando de hacer como país para que otros ocupen el lugar que debería pertenecer a la escuela, a la cultura, al deporte, al empleo y a las instituciones.
Porque las desapariciones no siempre comienzan el día en que alguien deja de regresar a casa, muchas veces comienzan años antes, cuando un joven deja de creer que tiene un futuro.
Fuentes: Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), Informe Nacional de Personas Desaparecidas (2026), elaborado con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).