La alternancia de mentira

19.05.2026 19:17

Durante décadas, el crimen organizado se coludió con los gobiernos del PRI y del PAN. Les dio dinero, los protegió y corrompió a jueces, alcaldes, gobernadores y hasta militares. La gente se hartó de tanta sangre, extorsiones y mentiras, y en 2018 votó por un cambio radical. Morena llegó prometiendo pureza. Decían que no eran corruptos, que odiaban los lujos y el derroche, y que jamás se harían amigos del crimen organizado.


Millones les creyeron y confiaron en su discurso de “abrazos, no balazos”. Hoy, a casi siete años de la 4T, la realidad es demoledora. Lejos de ser diferentes, los políticos de Morena demostraron una doble moral aún más cínica. Mientras pregonaban austeridad, se multiplicaron los escándalos de lujo, nepotismo y opacidad. Peor aún: el crimen organizado no solo mantuvo su poder, sino que se expandió como nunca.


Surgieron nuevos grupos criminales, se consolidó el control territorial en amplias regiones del país y la violencia alcanzó cifras récord, superando en homicidios a los sexenios anteriores. La estrategia de no confrontación permitió que los cárteles operaran con mayor impunidad.


Ahora los narcos imponen candidatos, meten mano en las elecciones y mandan en regiones enteras gracias a la protección del gobierno. En el sexenio de López Obrador fue cuando más se empoderaron. La 4T no trajo transformación, solo cambió de color la misma corrupción y el mismo desastre. También ha quedado demostrado, que la corrupción es ambidiestra y no distingue entre mano derecha o mano izquierda.