El problema es adentro

24.03.2026 15:58

Mientras la corrupción siga enquistada dentro de las instituciones y el crimen organizado continúe infiltrándolas, será imposible combatir de verdad a la delincuencia. Lo que ocurre en Matehuala, San Luis Potosí, es una prueba brutal de ello.

¿Quién no recuerda lo sucedido hace dos años en esa zona, con la desaparición y muerte de varios migrantes? Un caso que sacudió a la opinión pública y que, por cierto, derivó en la renuncia del entonces alcalde panista Iván Estrada Guzmán, hoy aparentemente cobijado por Morena.

Ahora, Matehuala vuelve a colocarse en el centro del escándalo nacional. La reciente “desaparición” de un grupo de trabajadores originarios de Cárdenas encendió de nuevo las alarmas. Solo después de la presión mediática pudieron ser localizados con vida. Pero lo más grave vino después.

La Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí informó la detención de Jorge “N”, de 42 años, director de Seguridad Pública Municipal, por su presunto vínculo con un grupo criminal relacionado con la desaparición de siete electricistas, hallados con vida el pasado lunes. Es decir, quien tenía la obligación de proteger a la ciudadanía, presuntamente estaba del otro lado.

En ese mismo operativo también fueron detenidas al menos cinco personas más, entre ellas Pablo Ernesto “N”, exdirector de Inspección General de Alcoholes y Comercio, conocido como “El Lic”.

De acuerdo con las investigaciones, este último habría exigido una fuerte suma de dinero a un contratista que solicitó los servicios de los electricistas. Ante la negativa del empresario, Pablo presuntamente ordenó el secuestro de los obreros para presionarlo y obligarlo a pagar la cuota exigida.

Por si fuera poco, durante el operativo realizado por distintas corporaciones de seguridad, a ambos exfuncionarios les aseguraron 81 bolsas de marihuana y dos vehículos. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿de qué tamaño era la podredumbre dentro de esa estructura de poder?

Y como colofón del absurdo, tras las detenciones el alcalde camelense Raúl Ortega Rodríguez intentó lavarse las manos y evadir su responsabilidad, pese a que fue él quien nombró a Jorge Peña como director de la policía municipal.

Aquí no hay margen para evasivas ni discursos tibios. Lo que sucede en esa región del estado debe ser tomado con toda seriedad por el gobierno federal. Se necesita una intervención firme, a fondo y sin simulaciones, para desmantelar las redes criminales que operan ahí con alarmante impunidad.