Ayuntamiento de SLP gasta 400 mil para alimentos de evento privado

13.08.2026 15:11

El Ayuntamiento de San Luis Potosí pagó 400 mil pesos durante junio a la empresa Casa Potosina de Banquetes, S.A. de C.V., por concepto de alimentos para un evento privado de tenis.
La pregunta es inevitable: ¿por qué se destinan, de manera recurrente, cantidades millonarias de recursos públicos a eventos privados que, por su propia naturaleza y capacidad de organización, deberían contar con presupuesto suficiente para cubrir sus gastos?

Esto no significa que deba descartarse cualquier tipo de respaldo institucional a eventos como el Torneo de Tenis San Luis Open. El cuestionamiento es, porque ese apoyo implica comprometer cantidades importantes del erario mientras permanecen sin resolver necesidades básicas de la ciudad. Antes que financiar alimentos, espectáculos o actividades privadas, el gobierno municipal debería garantizar que el dinero público se concentre en asuntos de interés colectivo: vialidades en buenas condiciones, alumbrado eficiente, servicios públicos y seguridad.

Y basta recorrer la capital para advertir que esas prioridades siguen pendientes. Los baches continúan formando parte del paisaje cotidiano de San Luis Potosí, mientras cientos de miles y hasta millones de pesos encuentran destino en eventos cuya utilidad pública resulta, cuando menos, cuestionable.

En este mismo espacio hemos documentado otros gastos que exhiben esa política de prioridades. Entre ellos se encuentran los 390 mil pesos gastados, en promedio, por cada partido del Mundial transmitido en plazas públicas, con un desembolso total de 20.3 millones de pesos, así como un millón 740 mil pesos pagados a la empresa Paradise Sports Management S. de R.L. de C.V. como apoyo para el evento Gran Fondo de Nueva York México-San Luis Potosí 2026, programado del 4 al 6 de diciembre de este año.

Durante la administración pasada y en la actual gestión del alcalde Enrique Galindo, hemos identificado una constante: fuertes cantidades de dinero público destinadas a conceptos que difícilmente pueden considerarse prioritarios para la ciudadanía.

A ello se suma el gasto relacionado con supuestos reconocimientos, premios y distinciones que sirven para alimentar la imagen pública de la administración. Resulta especialmente cuestionable que recursos de los ciudadanos puedan terminar financiando mecanismos de promoción política o institucional para obtener reconocimientos que, si realmente reflejaran una buena gestión, deberían surgir de resultados verificables y, sobre todo, de la evaluación auténtica de la propia ciudadanía.

El debate de fondo no es si San Luis Potosí debe tener torneos, competencias deportivas, transmisiones públicas o eventos de proyección nacional e internacional. La discusión es cuánto deben pagar los ciudadanos por ellos y qué necesidades se están dejando de atender para financiarlos. ¿Qué prefiere la ciudadanía, gasto en alimentos de eventos privados o la pavimentación y bacheo de sus calles?
Y frente a esa realidad queda otra pregunta que tampoco debería pasar inadvertida: ¿dónde están los regidores de oposición?

Si una de sus principales responsabilidades es vigilar el ejercicio del presupuesto y cuestionar las decisiones del gobierno municipal, ¿por qué no existe una postura más firme frente a esta permanente alteración de las prioridades del gasto?

Porque cuando millones de pesos salen de las arcas municipales para financiar eventos, apoyos, reconocimientos y actividades no esenciales mientras la ciudad conserva carencias evidentes, el silencio también se convierte en una forma de complicidad política.